7 de enero de 2013




 Por si la lluvia empapara tu cabeza y tu cerebro se perdiera en la niebla, antes de irme y para que siempre lo recuerdes, lo lleves contigo, quiero decirte un último te quiero- y su voz se fue apagando poco a poco, como el sol se apaga al atardeder, como una vela consumiéndose,  como el agua se te escapa de las manos...
Él se quedó mirando sin poder hacer nada, como si algo se lo hubiera llevado.
Allí se quedó, llorando, mientras se arenpentía de lo que había hecho.

(Llara Suárez. Ciañu. 3º ESO)

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