11 de marzo de 2014

DNI

Nada sabe
de mi casa,
mi hijo,
mis miedos,
ni de mi precaria estabilidad
laboral,
emocional…
menos aún
de mi amor por la poesía.
Dudo mucho
de su rango de documento
y lo de nacional,
a mi entender,
le queda grande.
Cumplo,
eso sí,
y lo llevo siempre conmigo
por ver
si a fuerza de acompañarme
se empapa de mí
y al fin,
un día,
realmente
me identifica.

(Elvira Laruelo)

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