9 de octubre de 2013

RESPUESTAS

Vivimos el amor
porque somos sangre y carne
rendidas a lo imposible.


Envidiamos el amor,
porque es siembra generosa
de esperanza en las entrañas.


Soñamos el amor,
hartos de arrastrarnos,
porque es de necios renunciar a volar.


Escribimos al amor
porque sabemos que las palabras,
más incluso que la piel,

son el cauce donde fluye.

Hacemos el amor
lenta, dulce, locamente,
porque intuimos 
que nuestra frágil dicha logra
por unos instantes
hacernos eternos.


(Elvira Laruelo)

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