16 de agosto de 2013

RECUERDOS



Tercos, tenaces.
Pájaros que añoran 
su nido
y vuelven,
una y otra vez,
a cobijarse en él.
Los aparto a manotazos,
los insulto…
se lo suplico de rodillas.
En vano.

Me resigno,
al fin
y les abro la ventana.
No siempre
encogen el alma.

También hubo una vez
hojas nuevas en mi árbol.


(Elvira Laruelo)

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