16 de julio de 2013

ME BASTO Y SOBRO

Tacón alto,
pantalón estrecho,
labios frescos
recién pintados.
Pisando firme,
mirando lejos.
Gafas de sol
y libro bajo el brazo,
marcando distancia.

No vaya a ser que llegue alguien
que se asome a tu mirada
y sepa
que estás hecha toda de ternura,
que te emociona con la misma facilidad
un mal vino
que un buen poema;
que una palabra dura
te destroza como un vendaval,
que una mirada airada,
un mal gesto,
te hace añicos;
que esta primavera extraña
te trae de cabeza
y prefieres pensar
y engañarte
y creer
y decirte
al amor que le den,
quién lo quiere,
que te besen,
¡bah!
¡bobadas!

Me basto y sobro.

(Elvira Laruelo)

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