5 de abril de 2013

TODO ES AGUA

Llueve, sigue lloviendo
como desde el principio de los tiempos,
lenta, implacable, ferozmente.

Como si hiciera falta 
hasta la última gota
en esta tierra 
amasada en agua,
chorreando la tristeza
en catarata,
un puro charco
ya hasta la misma alma.

Llueve a traición,
con saña,
con desesperación,
para que no osemos siquiera 
mirar al cielo,
no vaya a ser que nos tiente
el deseo de huir, 
sincero, latente.

Los caminos mojados
no conducen a ningún edén.

Llovió, llueve, lloverá...
lloveremos,
ya veremos.

Todo es agua
donde hasta las flores lloran.
                                                                                
               (Elvira Laruelo)

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