13 de noviembre de 2012

Hoy. Un anciano en la biblioteca, mismo pasillo cinco metros más allá. Buscaba algo y lo hacía con tesón, mano rugosa como rama seca acariciando los lomos. Sin prisa, como si el tiempo no fuese problema alguno porque ya está todo dicho y, aun así, todavía necesitase palabras.
Me hechizó la imagen, hermosa, de las que te hacen reconciliarte con la vida.
Marchó sin nada.
Afuera helaba.


(Elvira Laruelo. Langreo. 13-11-2012)

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